Entre al amor y la muerte (Cuento breve)

Padre murió, tenía años sin verle. Me sorprendió la noticia, no de su muerte, sino de su herencia, todo lo que tenía sólo para mí; para la hija a la que no vio desde los cinco años de edad, ahora tengo poco más de treinta, así que no es de extrañar que los parientes más allegados a él sospechen de mi procedencia…aún cuando todos acudieron a mi bautizo, ahora resulta que alguno de ellos ni me conocen. Tendré que viajar al norte del país para reclamar la herencia, eso decía el telegrama que me hizo llegar el notario de aquel pueblo viejo.

Llegué, se dio lectura al testamento, tomé posesión de la herencia, y justo cuando balearon la fachada de la casa…conmigo dentro, decidí que ese lugar no era para mí. Así que tomé lo que era mío, le gustase a quien le gustase, y ni tarda ni perezosa, tome el camión a la capital del estado, y de ahí el primer vuelo de regreso a la ciudad.

El miedo a que los parientes quisieran seguir atentando contra mi integridad…física, por la integridad psicológica madre ya la había destruido, y la moral, de esa me encargo de desintegrarla yo sola…decidí contratar un servicio de seguridad personal, sí de esos que les llaman guarros para que me cuiden.

Vendí la hacienda de padre, y compré una vieja casona en un barrio de la ciudad, de esos de clase media para no ser demasiado llamativa, y en todo este proceso estaba él, mi guarro de confianza, ese que me cuida en todo momento, es tan caballeroso, me abre la puerta del auto. Me acompaña a la compra, a la librería, al café con las amigas, siempre tan al pendiente de mí.

-Seño déjeme ayudarle con la bolsa de la compra, es pesada y no hay necesida de que uste cargue así.

Es tan maravilloso dejar de sentirme sola, él me cuenta de su esposa, ella es una bruja que no lo comprende, que le exige demasiado, está loca se atrevió a levantarle una denuncia por maltrato, todo una mentira, él es incapaz de pegarle a una mujer…sólo es capaz de matar por mí.

Al poco tiempo, esa piel morena me sedujo, sus ojos negros y su sonrisa me llevaron a rescatarle de los brazos de aquella cruel mujer, sí así es, dejó a la bruja por mí. Yo ya estaba harta de escuchar todo lo que ella inventaba de él, que si la amenazaba, que si la golpeaba, que si la celaba, etc., etc., etc.

Prontamente él tomó posesión de su lugar en mi vida, él señor de la casa, ya nada de guarro a mi servicio, y de pronto comenzó a seguirme a todos lados, ahora lo hacía no por mi seguridad sino por su inseguridad. Juzgaba a todas mis amistades, decía que yo era poca cosa para él, que de nada me servían mis millones ya que no tenía clase, ni elegancia.

Un día me tomó por la cabeza y me hizo rodar por las escaleras, fue mi culpa, no supe cuidar la herencia de padre, en nuestro último viaje a Europa fui egoísta y compré de más para mí y de menos para él. Ese día le dije que no me alcanzaba para pagar la pensión alimenticia de su hijo, el que tenía con su esposa, no con la bruja, porque después descubrí que la bruja era la mujer con la que le fue infiel a su esposa, ésta última era otra loca que mentía sobre él.

Al dejar de caer por las escaleras, él se dio cuenta que sin querer, me había aventado, y que yo que soy torpe tropecé. Así que decidió, por mi bien, ponerme sobre la cama, amarrada de las manos, sólo para que no pudiera lastimarme sola. Y no me dio agua o comida durante tres días, porque era delicado para los golpes que tenía, podía empeorar si comía algo en mal estado.

Hasta que madre llegó a disculparse, una de las tantas veces que lo hizo, pero en esta ocasión grité tan fuerte que pasara, que él se asustó y sencillamente corrió. Madre me llevó al médico, y me dijo que me fuera a su casa, en el valle, para descansar frente al lago. Ahora ella ya no se preocuparía porque él le volviera a robar sus joyas, eso ya lo había hecho, y además, él ya no estaría ahí.

Pasados los días regresé a casa, él fue a disculparse por el incidente, yo creí que era buena idea darle una oportunidad, todos nos equivocamos, y no era su culpa, sino mi torpeza la que le hacía obrar así. Al cabo del tiempo, tuvo una necesidad y no me pudo decir que tomaba prestadas mis joyas para salir del apuro.

Comencé a fumar más y más y más…me puse de los nervios, así que una prima me llevó a su casa de descanso, se me olvidó decirle a él…un amigo y su hermana fueron a casa a revisar las cámaras de seguridad para asegurar que todo estuviera bien. Y sólo por las cámaras, es que vi lo que tantas veces me negué a ver…él quería verme muerta…cuando yo no estaba, él entró a la casa, y abrió todas las llaves de gas…afortunadamente mi amigo apagó su cigarrillo antes de entrar a casa, sino él y su hermana hubieran sido sus víctimas…

Le pedí a mi primo, el senador, que se moviera para que él, nunca más volviera a estar cerca de mí…dicen que lo mataron en un asalto a mano armada…

Me fui a la playa, porque dicen que el agua salada es buena para curar las heridas…y aún le lloro frente al mar, cuando la luna llena se dibuja sobre las olas…no sé si lloro su ausencia, su muerte o mi resurrección.

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Acerca de WendyPacheco

Pienso en "blog" alto, reflexiono sobre lo vivido, aunque no sea sobre lo propio, ni vivido por la propia, pero lo vivido sí se apropia! Así que a pensar en "blog" alto dejando fluir los pensamientos que se transforman en líneas, aunque no siempre rectas, paralelas, bien trazadas, la mayoría de las veces líneas llenas de espacios, suspiros, sueños y pocos trazos
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